‘Del Alma’: trascendiendo barreras artísticas

Exhibida en el Dorothy Chandler Pavilion, se puede visitar a través del Symphonic Tour del Music Center.

Por YITING WANG
La exhibición “Del Alma”, tiene como uno de sus objetivos honrar la voz femenina dentro de “El Movimiento”. (Monica Orozco)

Dentro del Dorothy Chandler Pavilion del Music Center, se hallan 10 retratos de mujeres latinoamericanas inspiradas en la ciudad de Los Ángeles. Esta exhibición, denominada “Del Alma”, fue una colaboración entre el Vincent Price Art Museum y el Music Center.

El proyecto fue levantado a partir de múltiples metas: promover mayor accesibilidad al Founders Room localizado dentro del edificio, dar propósito a numerosas piezas dentro de la colección permanente del VPAM y honrar la voz femenina dentro de “El Movimiento”, un fenómeno sociopolítico en contra del racismo e inequidad hacia los mexicanos dentro de los Estados Unidos.

El valor de la colaboración y comunidad se define con lo siguiente: Letitia Ivins, directora de estrategias y asociaciones cívicas del Music Center, contactó al VPAM al tener en mente la misión de enriquecer la vida de los angelinos al crear un espacio para afirmar las identidades de su público. Gloria Ortega, curadora de la exhibición, expresó el interés de “establecer conexiones con la comunidad local” al adentrarse en la colaboración con el Music Center.


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Según Ivins, el Founders Room tradicionalmente ha sido un lugar exclusivo, pero Dorothy Chandler, personaje a quien se le dedicó el espacio, abogaba por “invitar a Los Ángeles a participar en las artes”. Esto explica cómo, a través de las meticulosas selecciones en la colección permanente del VPAM, se pueden apreciar obras y artistas basadas e inspiradas en dicha ciudad.

“[Dorothy Chandler] concibió Music Center … en un círculo con mujeres fuertes y poderosas. Así que fue muy apropiado que Gloria propusiera rodear [su retrato], en este caso, de mujeres chicanas y poderosas … Nos encantó, porque esa es la realidad de Los Ángeles, y estamos aquí para [representarla] lo mejor que podemos”, Ivins dijo en inglés.

Este punto de vista diseca la razón por la cual se decidió incluir retratos solamente, y puede explicar el significado detrás del nombre de la exhibición. Para Ortega, la razón de escoger este medio, es porque es un punto común entre las artistas y el mensaje que ofrecen.

“Había una línea que las unía: eran mujeres de color, artistas muy prolíficas o artistas infrarrepresentadas que trataban temas como la mujer, la feminidad, las relaciones matrilineales o las relaciones interpersonales a través del retrato. El retrato es la principal línea que [las une]”, dijo Ortega en inglés.

También mencionó que la inclusión de artistas latinoamericanas dentro del espacio e influencia de Chandler representa el hecho de que las mujeres latinoamericanas pueden ser exhibidas en dicha sala histórica.

Para entender este último punto, Margaret Garcia, artista chicana de renombre basada en L.A., ofreció su testimonio sobre la lucha común en El Movimiento. Siendo parte de la tercera generación de su familia que nació en los EE.UU., era sujeto de burla por su origen mexicano en su tierra natal, y burlada por ser estadounidense en su tierra étnica. Asimismo, este fenómeno se reflejaba en la deportación de sus familiares.

“Se me parece que, en parte de cuando deportaron a mi papá, mi abuelo era Apache y Yaqui; él era una persona indígena [de los Estados Unidos], ¡pero lo deportaron de mexicano!”, Garcia dijo.

Adicionalmente, describió cómo su comunidad no se enteraba que recibía una educación pobre porque “no [tenían] con qué compararlo”. Todas estas experiencias se relacionaban con la falta de representación de la cultura chicana en el país.

“Mírate en el espejo y no ves a una persona morena, siempre estás haciendo ajustes y tratando de parecer blanco, decolorando [y alisando] el pelo y [asimilando] otras estéticas”, dijo. “Pero siempre hemos estado aquí. No somos algo nuevo. No soy realmente un inmigrante. Esta es mi tierra. De aquí es de donde vengo, … [pero] siempre te hacen sentir como si fueras el otro, el inmigrante, el intruso”.

Ortega destacó que la intersección cultural de L.A. se debe reflejar en la representación latinoamericana.

“Las artistas latinoamericanas no siempre son muy representadas en los espacios de arte, pero … existimos aquí en Los Ángeles, ya sabes, que es un crisol de culturas diferentes”, dijo.

Aunque El Movimiento se levantó con el fin de batallar en contra de estas injusticias, surgió otra brecha: había mucho machismo. Garcia dijo que, cuando era curadora de exhibiciones, la mayoría de sus clientes eran hombres porque siempre estaban disponibles para agarrar oportunidades: no tenían responsabilidades fundamentales que les impedía hacerlo.

“Tienen confianza. No tienen que preocuparse por llevar a su hijo a la guardería. No tienen que preocuparse de que su marido se enfade. Quiero decir, la puerta está abierta de par en par cuando se trata de los hombres y su capacidad para hacer esas cosas”, dijo.

Además, dijo que similar a la asimilación cultural de los chicanos en el país, las mujeres asimilan roles misóginos a partir de la falta de representación en contra del sexismo.

“Sí, hay apoyo para las mujeres, pero las mujeres han sido tan amedrentadas hasta la sumisión que a mi generación le costó muchísimo alcanzar un nivel de profesionalidad con el que los hombres no tenían ningún problema”, dijo.

Viendo estas similitudes, la artista expresa su punto de vista hacia el ser humano, y la razón por la cual fabrica retratos. Argumenta que la identidad mexicana no solo se centra en la iconografía que la cultura ofrece o en las caricaturas que se mostraban en la televisión, sino que es la individualidad del ser humano que la describe.

“Si la gente no nos conoce como personas humanas, entonces no les duele, no les molesta de lo que hacen mal, y nos ven solo como una caricatura en vez de saber que somos como ellos: trabajamos, queremos nuestras familias”, dijo. “Yo quiero representar mi comunidad en una luz de realidad que no es caricatura, que demuestra la verdad y la belleza de nuestros barrios, comunidades y familia”.

Esto explica el significado detrás del nombre de la exhibición, “Del Alma”. La pintura representativa se denomina “Alma Cervantes and her Bitch” (1988) de Margaret Garcia, la cual fue pintada en L.A. durante situaciones difíciles donde “no podía tener lástima para [sí misma] porque tenía que luchar”. La retratista es Alma Cervantes, una poeta mexicana que, para la artista, representa una guerrera cultural.

“Ella siempre ha estado escribiendo su [poesía] y tenía un lado de ella que era … chingona, peleonera. A ella no le vas a [ver] fracasar, no la vas a romper, ella se va a mantener”, Garcia dijo.

Detrás de Alma, se halla una ánima que otorga intrepidez a la obra. Ortega, visualizando este elemento junto al significado del sustantivo, “alma”, pudo organizar la exhibición para sustentar un ambiente íntimo.

“Me pareció que encajaba, porque todas estas mujeres han retratado a sus modelos de una forma muy íntima, como si les saliera del alma”, dijo.

Por otro lado, Ivins interpretó esta intimidad como una instancia de empoderamiento femenino.

“Los retratos [son] íntimos y … bastante poderosos en el sentido de que la mirada se dirige al espectador”, dijo. “El hecho de que sean íntimos y a la vez te confronten [es] interesante … Es como si dijeran, ‘estoy aquí contigo’”.

Estos efectos son posibles a través del plano del Founders Room. Ortega dijo que no se atiene a las convenciones de una exposición tipo cubo blanco, así rompiendo la barrera entre arte tradicional y no-tradicional.

“Cuando piensas en retratos, tiendes a pensar sobre retratos clásicos, y las pinturas de este show desafían en cierto modo esa narrativa, porque están pintados por artistas latines, mujeres artistas, [donde] varían en generación”, dijo.

Asimismo, Ivins compara este plano como la sala de un hogar: “[Los retratos] no están separados y aparte de la experiencia … crean un cierto alma para el espacio”, dijo.

Esto explica la decisión de poner los retratos en diálogo, según menciona Ortega. Para Garcia, esta representación, aunque suscitada un “poco tarde”, es necesaria para representar la ciudad de L.A., porque la cultura chicana “es la cultura que fundó esta ciudad”.

Otro beneficio de la exhibición, según Ivins, es dar oportunidad a que la audiencia se reconecte con obras que no habían visto por cierto tiempo, y que “no imaginaban [que se iban a encontrarse] en el Music Center”.

El VPAM pretende documentar esta exhibición virtualmente, así dando accesibilidad a los individuos que no pueden visitar de manera presencial.

De esta colaboración, se ha podido resaltar cómo trascienden barreras históricas, socioculturales y espaciales. Garcia cerró la conversación con su definición hacia el arte.

“El arte en las paredes … es una expresión que dice, yo estuve acá, yo existo, y soy resiliente”.

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