Gastronomía salvadoreña sobresale con La Flor Blanca

El restaurante familiar ha alimentado a generaciones de estudiantes por décadas.

Por JULIANA VALENCIA

Alexis Uriel Navarrete es dueño del restaurante La Flor Blanca, luego de heredarlo de sus padres a una temprana edad. (Alexis Uriel Navarrete)

Lo que comenzó con un sueño migrante ahora resuena en un auditorio en USC, bajo el nombre de La Flor Blanca. 

La CASA presentó una nueva edición de su serie “Hecho a Mano” con una charla de Alexis Navarrete, dueño de La Flor Blanca, un restaurante salvadoreño a pocas cuadras del campus. El evento destacó su historia como ejemplo de espíritu emprendedor latine que inspira a la comunidad de USC de pies a cabeza. 

“Esto es genial”, dijo Rick Caruso, empresario y miembro de la junta directiva de USC, expresando su gusto por la comida de La Flor Blanca en un evento. 


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Frente a alrededor de 15 estudiantes, Navarrete compartió el recorrido de más de tres décadas de su familia, desde que abrieron el negocio en los años 90 hasta su misión actual de modernizarlo y apoyar a nuevos emprendedores latines.

La historia de La Flor Blanca comenzó en 1992, cuando el padre de Navarrete, Edgar Rolando Navarrete, llegó a Los Ángeles desde El Salvador con pocos recursos y el sueño de construir una vida mejor. Al enterarse de que un pequeño restaurante en Vernon y Broadway estaba a la venta, juntó sus ahorros para comprarlo.

“Cuando tus opciones son limitadas y solo tienes un camino … tienes que buscar cómo ganarse la vida en un país que no conoces bien”, dijo Navarrete en inglés. “Se dieron cuenta de que éramos muchos aquí que no teníamos algo que nos recordará a casa, así que pensaron: ¿por qué no traerlo?”

Pronto, La Flor Blanca se convirtió en un punto de encuentro para la comunidad salvadoreña en Los Ángeles. Actualmente, el restaurante se ubica en Jefferson Boulevard y Navarrete asegura que suele reconocer a varios estudiantes entre sus clientes.

“Te das cuenta por las sudaderas o las mochilas enormes. … Muchos vienen con sus parejas; otros llegan solos”, dijo Navarrete en inglés.

Esa conexión con la comunidad no solo se ha mantenido, sino que ha crecido con el tiempo. La influencia de la familia Navarrete se ha extendido más allá del local original.

“Cada persona que trabajó en el negocio original ahora tiene su propio restaurante … Creo que hoy existen unos cuatro más”, dijo Navarrete en inglés.

Para Navarrete, el reto mayor llegó cuando heredó el restaurante a los 22 años. Aunque seguía siendo un lugar querido por la comunidad, necesitaba una renovación. Años de manejo informal lo habían dejado sin estructura y sus intentos por modernizar enfrentaron resistencia del antiguo equipo de su padre.

“Todo el equipo renunció, menos la cajera, el lavaplatos y una mesera … Ahí aprendí lo importante que es cuidar la cultura laboral. Esa fue mi lección de MBA”, dijo Navarrete en inglés.

Navarrete decidió abandonar sus estudios para dedicarse por completo a reconstruir el negocio familiar y proteger el legado de su padre.

“Ahora me enfrenté a los golpes duros de la vida. Es decir, esto es literalmente algo que una universidad no puede enseñarte”, dijo Navarrete en inglés.

Esa etapa de renovación también lo llevó a repensar cómo acercar el restaurante a una nueva generación. Bajo el nombre @salvipapiii, comenzó a compartir su experiencia en TikTok e Instagram, mezclando humor y consejos de emprendimiento. Hoy, sus videos superan las 800.000 visitas al año y su cuenta suma casi 12.000 seguidores.

Esa presencia digital también ha fortalecido la relación del restaurante con USC, donde La Flor Blanca ofrece servicios de catering para eventos culturales y estudiantiles. Hace dos años pudieron formar parte del Latine Heritage Month, una experiencia que Navarrete recuerda con orgullo.

“Es genial que nuestra comida llegue a estudiantes que están trabajando por sus metas … mi equipo se siente orgulloso de formar parte de eso”, dijo Navarrete en inglés.

Sus palabras resonaron especialmente entre los asistentes al evento, un público muy diverso, reflejando la mezcla de ambición y resiliencia que define la trayectoria de Navarrete. Y su impacto va más allá de simplemente USC; miembros de la comunidad han expresado su gran gusto y conexión con la comida y la comunidad que sale de La Flor Blanca.

“Tienen que venir aquí todo el tiempo y esto es lo que necesitan pedir: papusa con frijoles y queso, yuca con chicharrón o los plátanos fritos, certificado, sellado y aprobado para la gente salvadoreña”, dijo el rapero salvadoreño y angelino MC Rome al público de TikTok de Navarrete.

Esa idea de crecimiento constante también se refleja en su propio recorrido. Mientras continúa sus estudios en Santa Monica College, donde cursa ciencias de la computación y derecho, Navarrete busca ampliar los límites de lo que significa ser emprendedor. Con esa visión, concluyó la charla con un mensaje que invitó a los estudiantes a soñar sin miedo.

“No quiero que se me conozca solo por haber heredado un restaurante … Eso está bien, pero quiero ir más allá, ver hasta dónde puede llevarme este conocimiento”, dijo Navarrete en inglés. “Recuerden que la vida no es lineal, puede pasar cualquier cosa … Pero pase lo que pase, hay que estar lo suficientemente loco como para creer que puedes lograr todo lo que te propongas”.

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