Mientras estaba saliendo del supermercado de Ralphs hace algunas semanas, una mujer se me acercó, preguntándome direcciones para la parada de autobús. Pude sentir su ansiedad y miedo tratando de hablar en inglés, un producto de la inseguridad sobre si sería entendida o si yo pudiera entender la respuesta.
Queriendo aliviar sus preocupaciones, le respondí en español. Vi un cambio drástico; una ola de alivio y cariño la invadió. Después de ayudarla, compartimos risas y charlamos. Momentos tan pequeños como este siempre me recuerdan por qué aprendí y continúo aprendiendo español. En un ambiente tan diverso como el de USC, hablar más de un idioma no solo es una ventaja, sino una responsabilidad social y cultural.
Aunque mi origen es mitad palestino y mitad estadounidense, fui criado aprendiendo español además de inglés y árabe. Al principio, aprender el idioma me pareció inútil. La gramática y vocabulario interminable que necesitaba estudiar para mis exámenes en la escuela me distrajeron del propósito de saber un nuevo idioma: conectar con más gente y culturas.
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Sin embargo, cuando empecé a buscar oportunidades donde podría aplicar mi conocimiento del español, mi perspectiva cambió inmediatamente, especialmente durante mi primer trabajo en una escuela primaria.
Tres inmigrantes de Guatemala fueron asignados a mi clase, sentados en silencio. A través de hablar español, aprendí qué significa hacer que alguien se sienta visto. Hablar en español fue una forma de construir una conexión para ayudarlos no solo a comprender el material, sino también a sentirse integrados en la comunidad escolar. Sin el poder del lenguaje, el ambiente habría sido más turbulento, enfatizando mi responsabilidad de saber español en mi papel de educador.
Mi experiencia sobre las dificultades y alegrías de aprender español se siente entre muchos estudiantes aquí en USC. Kavya Sharma, una estudiante de primer año de India estudiando relaciones públicas y publicidad, tenía sentimientos similares, pero un ambiente y experiencia distinta aprendiendo español.
“En realidad [estudié español] durante siete u ocho años [en India], pero no había manera de practicarlo porque no hay población hispanohablante”, dijo Sharma en inglés.
Debido a esto, su comprensión del idioma fue restringida a los libros. Esta es la realidad para muchos estudiantes y nos impide agradecer las oportunidades que vienen de aprender idiomas. Sin embargo, no podemos dejar que esto sea una excusa.
Afortunadamente, cuando Sharma fue a Los Ángeles para asistir a USC, quedó expuesta a una gran población latine donde ahora tiene la oportunidad de utilizar el idioma que ha pasado años estudiando. Como resultado, igual que yo, su perspectiva de la importancia y placentera de español cambió.
“Fue divertido poder reconocer lo que decían los letreros gracias a mi vocabulario. También intenté hablar español con algunos trabajadores, y no se me daba muy bien, pero fue una interacción muy divertida e impactante”, dijo Sharma en inglés después de visitar un mercado de agricultores en el este de Los Ángeles. Su habilidad para hablar español en momentos como así contribuye a fomentando un ambiente de aceptación.
Por otra parte, Nicole Soroudi, estudiante de primer año estudiando biología y ciencias de la salud, creció en Los Ángeles, inmediatamente entendiendo la importancia de saber el idioma, aunque antes empezó a aprenderlo.
“No importaba dónde fuera, siempre escuchaba español, ya fuera en el supermercado, en un restaurante o en cualquier otro lugar, siempre había alguien que hablaba español. Y creo que es muy importante saberlo porque me ayuda a conectar con más gente”, dijo Soroudi en inglés.
Soroudi enfatizó el poder de usar el idioma fuera del aula, en cada situación en la que pueda. Si restringimos un idioma en las paredes del aula o las hojas del libro, el idioma es estático. Necesitas traerlo a la comunidad para darle vida y movimiento.
El lenguaje es recíproco; los dos lados se sienten conectados y comprendidos. Maria Lopez es una empleada de USC cuyo primer idioma fue español. Trabajando en la cafetería, ella interactúa con cientos de estudiantes cada día saludándose antes de comer.
Para Lopez, el lenguaje es una forma de conexión en un ambiente que frecuentemente se siente impersonal. Estuve curioso por oír sus pensamientos cuando un estudiante trata de conectarse, no en inglés, sino en su primer idioma — español.
“Yo me siento bien cuando un estudiante me habla en español, aunque no sea perfecto, porque esas son las raíces que yo traigo siendo de padres hispanos”, dijo Lopez.
Oyendo su emoción y sinceridad, me afirmó que saber otro idioma no solo es una habilidad útil, sino una herramienta necesaria para fomentar la pertenencia.
Aunque el proceso de aprender un nuevo idioma puede parecer abrumador y frustrante, ¡nunca te rindas! Aprovecha la oportunidad de tomar clases aquí en USC para aprender el idioma que siempre quisiste aprender, el idioma de tus raíces, el idioma que te rodea. Descubrirás que aquellas personas que parecían lejanas se convertirán en tus amigos más cercanos.
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