Los Dodgers les deben más apoyo a sus seguidores

Los latinos son casi 50% de Los Ángeles y 40% de los fans del equipo de béisbol.

Por HAYDÉE CEPEDA

Los Dodgers le deben más a sus fans y a la ciudad de Los Ángeles, escribe Haydée Cepeda. (Eric Garcetti / Wikimedia Commons)

Los Dodgers acaban de ganar su segunda World Series consecutiva, lo que los convierte en un motivo de orgullo aún mayor para su ciudad. Cabe recalcar que casi la mitad de los residentes de Los Ángeles son latinos, y un tercio de la población está compuesta por inmigrantes.

En una ciudad tan llena de herencia latina, el béisbol y los Dodgers específicamente representan más que un deporte. Son un símbolo familiar para las comunidades de Los Ángeles. El estadio de béisbol es un espacio donde personas de todas partes pueden descansar y conectar con otros a través de su amor por el juego; es el pasatiempo americano.

Es por eso que sorprende y decepciona que el equipo haya mantenido tanto silencio sobre el tema del United States Immigration and Customs Enforcement, y las políticas migratorias que han aterrorizado a tantos de sus fanáticos en Los Ángeles.


Daily headlines, sent straight to your inbox.

Subscribe to our newsletter to keep up with the latest at and around USC.

Los seguidores de los Dodgers están compuestos por aproximadamente un 40 % de latinos. A través de los años, el equipo ha organizado diversos eventos para celebrar a la comunidad hispana en Los Ángeles, incluyendo una noche de herencia mexicana, Día de los Dodgers y una noche de herencia guatemalteca.

Sin embargo, esta imagen de inclusión es solo eso — una imagen. Cuando se trata de defender a la comunidad que les ayuda a sostener esa imagen, hay silencio. A pesar de todos los angelinos que han sido afectados por ICE este último verano, los Dodgers no han compartido ningún mensaje de apoyo.

La administración de los Dodgers dijo en junio que no haría comentarios al respecto. Después de más críticas, el equipo se comprometió a donar $1 millón para ayudar a los familiares de las personas afectadas por las deportaciones, una cantidad que le queda pequeña frente a los $700 millones que le estarán pagando a Shohei Ohtani en 10 años.

La declaración estaba escrita cuidadosamente y era imprecisa, mencionando estratégicamente solo “eventos recientes en la región” y sin mencionar a ICE por nombre. Después, los Dodgers también prohibieron a los agentes de ICE entrar al estacionamiento del estadio.

Aunque han tomado pasos pequeños para ayudar, todavía se niegan a denunciar explícitamente las redadas o solidarizarse con la población de personas indocumentadas en Los Ángeles.

El silencio de los Dodgers ha sido sumamente decepcionante para los latinos. Aunque estos son tiempos sin precedentes y los Dodgers podrían temer enfadar al presidente Donald Trump o sufrir represalias por parte de su administración, es imposible que estén más asustados que los aficionados latinos que se enfrentan a la detención y deportación.

Resulta inevitable sentir que las celebraciones de la herencia hispana de los Dodgers son inauténticas y poco genuinas. ¿Qué sentido tienen noches de herencia y camisetas temáticas si los Dodgers guardan silencio ante las amenazas contra la comunidad latina?

La neutralidad de los Dodgers no puede ni debe interpretarse como mera cuestión de buen juicio. Es estrategia.

No ayuda que los Dodgers, después de haber ganado el año pasado, visitaran la Casa Blanca tras ser invitados por Trump. Todos los jugadores del equipo campeón, menos dos: el primer base Freddie Freeman y el lanzador Brusdar Graterol, estuvieron presentes.

Después de su segundo título consecutivo, los Dodgers han sido invitados nuevamente a la Casa Blanca por Trump.

Varios grupos defensores de los derechos de los inmigrantes, como el National Day Laborer Organizing Network, le están metiendo presión a los Dodgers para que rechacen la invitación en solidaridad con los inmigrantes del sur de California.

Sería problemático que los Dodgers regresen a la Casa Blanca, ya que el presidente ha construido su plataforma sobre el discurso contra la inmigración, la criminalización de los inmigrantes y latinos, y políticas que han separado familias enteras.

Hay un argumento de que un equipo deportivo no tiene la obligación de tomar una posición política, pero si hay algo que se puede aprender de estos tiempos es que todo es político. Además, ese argumento se cae cuando se considera el puesto que ocupan los Dodgers en la historia.

Los Dodgers son el equipo de Jackie Robinson, el primer jugador afromamericano en la MLB que sirve como símbolo de resistencia contra la injusticia sistémica. Robinson se celebra cada año con tributos y ceremonias. Honrar a Robinson sin defender a las comunidades que están vulnerables hoy convierte su historia en un adorno en lugar de una promesa de seguir luchando contra las injusticias.

En un clima político como el de hoy, la decisión de guardar el silencio es una complicidad que le da beneficios al poder y no a los vulnerables. Ahora, más que nunca, es crucial que los Dodgers les muestren apoyo a sus seguidores que los han apoyado durante tantas temporadas y victorias.

ADVERTISEMENTS

Looking to advertise with us? Visit dailytrojan.com/ads.

© University of Southern California/Daily Trojan. All rights reserved.