Rosalía es una cantante y compositora española que ha ganado popularidad global rápidamente, atrayendo a escuchadores de diversos orígenes lingüísticos y étnicos. Por lo tanto, su nuevo álbum ha sido ampliamente anticipado.
Debutando en 2017 con su álbum “Los Ángeles”, ella basó su música fuertemente en la cultura flamenca para crear un álbum arraigado en intimidad y emociones. Con solo los sonidos de una guitarra y su voz poderosa, ella fue capaz de tomar algo tan sencillo, tan crudo y transformarlo en algo impactante y trascendente.
Su pasión y las emociones que integra en su música no son exclusivas de su primer álbum. Ella cargó estas emociones en álbumes y canciones posteriores, pero añadió aspectos más experimentales. Ella brindó luz a los temas de transformación, feminismo y fama. En su nuevo disco “LUX”, ella continúa con esta exploración.
Daily headlines, sent straight to your inbox.
Subscribe to our newsletter to keep up with the latest at and around USC.
“LUX” fue lanzado el 7 de noviembre, continuando su exploración de mística femenina y transformación, pero en una forma aún más experimental.
“Berghain”, el primer sencillo y una canción que sentó las bases para lo que vendría en este nuevo álbum: emociones y experimentos. Los elementos sonoros que acompañan su canto transportan al oyente. Los ecos en el fondo, mezclados con una sinfónica y coro, expresaban lo que parecía estar constantemente debajo de la nube de depresión y ansiedad.
Cada canción en el álbum desafía la música moderna. Su habilidad de incluir aspectos de la música clásica pero también del flamenco pop fusiona dos mundos y géneros distintos.
Su influencia flamenca se aprecia con mayor claridad en las canciones “La Rumba de Perdón” y “De Madrugá”. Estas canciones incorporan numerosos elementos flamencos, como palmas y canta tradicional. Sin embargo, no se limitan al flamenco, sino que también incluyen un ritmo y una atmósfera urbana.
También contribuyendo a su experimentalismo y fusión de mundos, ella cantó en 13 idiomas a través del álbum. Cada idioma tiene distintas formas de expresión, entonces utilizando una gran cantidad de lenguas ella no solo amplía su audiencia sino también expresa sus emociones en una manera más intencional e íntima.
Rosalía canta el coro de la canción “La Yugular” en árabe, un idioma que puede transmitir anhelo, desamor y emoción de una manera que el inglés y el español no pueden. Aunque no entiendas la letra, puedes sentir el cambio de tono y la elevación cuando cambia de idioma. Así, “La Yugular” alcanza un nuevo nivel.
Una de sus canciones más llamativas, definitivamente, es “La Perla”. En esta, Rosalía llama a su ex amante. Hay una yuxtaposición entre el ritmo animado y la letra acusatoria. El primer verso, “Hola, ladrón de paz”, establece la escena donde ella muestra las fallas de la masculinidad mientras prioriza el amor propio y el feminismo.
Rosalía termina su álbum con la canción “Magnolias”, la cual lidia con su muerte y reunión con Dios. El final del álbum coincide con el final de su vida. Durante el coro cantan “Tírame magnolias”, simbolizando el místico femenino y el recuerdo después de la muerte. Reúne a sus fans leales con sus enemigos en una canción, hablando a los dos con el mismo aliento.
También ella evoca sentimientos en Magnolia a través de sonidos de fondo. Suspenden al oyente en un ambiente tranquilo, incluyendo aspectos de música religiosa.
La conexión y emoción que el álbum exuda son tangibles y están sentidas para aquellos que no han escuchado a Rosalía previamente.
Las características novedosas y experimentales del álbum deberían ser apreciadas y escuchadas por todos. Incluso si no hablas los 13 idiomas en los que canta, o si nunca antes has escuchado su música, su capacidad para desafiar la narrativa, presentar temas complejos a través de un arte poderoso y evocar emociones intensas merece al menos una escucha completa.
DONATION PLUG – PLEASE DO NOT TOUCH
Thank you for reading the Daily Trojan.
We are the only independent newspaper here at USC, run at every level by students. That means we aren’t tied down by any other interests but those of readers like you: the students, faculty, staff and South Central residents that together make up the USC community.
Independence is a double-edged sword: We have a unique lens into the University’s actions and policies, and can hold powerful figures accountable when others cannot. But that also means our budget is severely limited. We’re already spread thin as we compensate the writers, photographers, artists, designers and editors whose incredible work you see in our paper; as we work to revamp and expand our digital presence, we now have additional staff making podcasts, videos, webpages, our first ever magazine and social media content, who are at risk of being unable to receive the support they deserve.
We are therefore indebted to readers like you, who, by supporting us, help keep our paper independent, free and widely accessible.
Please consider supporting us. Even $1 goes a long way in supporting our work; if you are able, you can also support us with monthly, or even annual, donations. Thank you.





