De niña, despertarme los fines de semana con la música de mi mamá a todo volumen en su altavoz JBL iluminado, seguido de que ella abriera la puerta de mi habitación para barrer furiosamente el suelo y llevarse mi ropa sucia, significaba un madrugón inevitable. Sí, podía ser molesto, sobre todo después de una semana agotadora en primaria, pero ahora, como estudiante universitaria a cinco horas de casa, extraño esos momentos.
La melodía de “Inolvidable” de Jenni Rivera, que entraba por mi puerta abierta, junto con el olor de huevos con chorizo, inundaba mis sentidos hasta que ya no podía enfadarme con mi mamá; solo quería unas tortillas.
Añoro aquellos tiempos en que mi madre no solo llenaba el aire con el aroma de comida mexicana y del café Folgers, sino también con chismes y pláticas. Escuchar la música de Jenni provocaba en ella un recuento de las controversias de la artista, mientras que otros cantantes, como Luis Miguel o Pedro Fernández, evocaban recuerdos de su infancia.
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Ahora, su música me da nostalgia y me permite escapar a mis recuerdos con los audífonos cuando estoy lejos de casa. Al final, era la música la que completaba mis recuerdos, sin importar de dónde viniera.
La canción “Y Las Mariposas” de Joan Sebastian me regresa a esas tardes en las que acompañaba a mi mamá a recoger a mi papá del trabajo. A veces íbamos a disfrutar de un manjar en Maldonado’s Pizza o en una taquería y siempre terminábamos la noche con una película en la sala. Aunque estábamos limitados a películas con doblaje en español, siempre nos divertíamos; una de nuestras favoritas era “Willy Wonka y su fábrica de chocolates” (1971).
Las canciones de Selena también evocan muchos recuerdos; “Bidi Bidi Bom Bom” era una de mis favoritas de niña, mientras que “La Carcacha” estaba presente en cualquier fiesta familiar. Mis primos y yo nos metíamos en travesuras, corriendo por todos lados y suplicando a nuestros padres que nos dieran un par de pesos para el paletero. Por supuesto, a veces pedíamos una pijamada y jugábamos en el Wii hasta la madrugada y, con suerte, no despertábamos a nadie.
Además, mi cuñado me presentó al mundo del reggaetón y de la bachata; Daddy Yankee, Wisin & Yandel y Prince Royce siguen siendo parte de mi rotación musical diaria.
La interpretación de “Stand by Me” en bachata de Royce me lleva de vuelta a la temporada 2013 de “La Voz Kids”, un programa que mi mamá y yo nunca nos perdíamos. Mientras que “Pose” de DY y “Algo Me Gusta De Ti” de WY, me recuerdan a esas ocasiones en que mi hermana y mi cuñado me daban raite a casa, cansada de las mentiras de “Ya mero nos vamos” de mis padres.
Hace poco fui a México con mi papá y mi sobrino. La música asociada a esos recuerdos, más acorde con mis gustos actuales, acompañó las historias de mi papá y también permitió que mi mamá se sintiera parte del viaje, aunque no estuviera ahí físicamente.
“Ojitos Mentirosos” de Tropicalísimo Apache, junto con varias canciones de Los Pasteles Verdes, como “El Reloj”, y de José José, como “Volcán”, conformó la banda sonora de mi visita mientras mi papá me contaba cómo conoció a mi mamá, sentados en el mismo lugar donde sucedió.
De pequeña, mi mamá me decía que “La Llamaban María”, de José José, describía a la perfección el primer encuentro de mis padres: en una fiesta bajo una luna llena. Lo que me contó mi papá era casi igual, verso a verso, y sigo convencida, con la noción infantil, de que de alguna manera le encargó a este cantante famoso que escribiera lo que se convertiría en el tema de su boda. O sea, mi mamá literalmente se llama Maria.
Lo que han logrado juntos merece una canción que conmemora su matrimonio, así que si José José los estuvo espiando en aquella fiesta de 1987 para luego grabar esa canción justo a tiempo para su boda, es un misterio que no quiero resolver.
Las canciones que escuché durante mi infancia, con anécdotas especiales entretejidas en sus armonías y melodías, siempre me transportarán a esos momentos significativos, ya fuera desayunando con mi mamá o jugando en el Wii con mis primos.
Mientras me preparo para mi último año universitario y con tiempo limitado junto con la versión de mi familia que tengo hoy, mi amor por estas canciones solo crecerá, y esas historias, siempre atrapadas en sus letras, me harán sentir como en casa.
“Jam Journal” es una columna rotativa escrita por un nuevo editor del Daily Trojan en cada entrega en la que comentan sobre la música más significativa para ellos. Vivian Mejia Juarez es jefa de copia del Daily Trojan.
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